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Cuando se Agota la Paciencia, Desaparece la Diplomacia.

Hoy, por última vez en mi vida, me he tragado mis palabras, he escondido mi rabia y he mantenido la calma mientras daba una explicación edulcorada a una persona que me ha repetido aquello que he tenido que oir más veces de la cuenta.

Hoy, por última vez en mi vida, me he metido en casa y he tenido que soportar mi descomunal enfado conmigo misma por no haber respondido lo que realmente me pedía el alma.

Hoy por última vez, dejo que alguien que me daña con sus sentencias, se vaya a casa sin remordimientos y sin una buena paliza dialéctica.

Siempre agradecí mi carácter templado, la diplomacia heredada de mi padre, esa capacidad fuera de lo común de disimular y sonreir… Hoy no. Hoy he deseado ser más brusca y visceral.

Nunca más mantendré el tipo mientras alguien me dice que no he aceptado todavía el diagnóstico de mi hija, que no la acepto tal y como es o que estoy obsesionada con esto o con lo otro. Tanto su padre como yo, la aceptamos desde antes de nacer, nunca lloramos a una hija sustituida por aquella rubia linda que nos vino regalada con un diagnóstico y si lo hubiésemos hecho, habría sido algo natural ya que no todas las familias reaccionan igual ante la llegada de un hijo con diversidad funcional. Cada uno asume el diagnóstico y evoluciona como necesita o como puede.

Acepto el diagnóstico de Olivia, ella tiene Síndrome de Down y conozco bien sus dificultades y sus fortalezas. Lo que no acepto, me obsesiona y rechazo no es su diagnóstico sino lo que la sociedad le tiene preparado: un mundo paralelo, lleno de prejuicios, etiquetas y muros muy difíciles de derribar. Las personas con diversidad funcional se enfrentan al mundo en otro plano mucho más difícil. Parece haber una dimensión aparte creada para estas personas y esa es la razón de mi frustración y no otra.

¡Esto es lo que no asumo, no acepto y me obsesiona!

Mi hija es PERFECTA y la RESPETO tal y como es. De eso se trata al fin y al cabo, de respeto. A partir de hoy, sólo mostraré respeto hacia quien me demuestre tenerlo hacia mi familia, hacia mi, hacia Olivia.

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Pensamientos Desde la Trinchera de la Diversidad

 

Después de seis años, puedo decir que ya tengo algún rodaje en el mundo de la diversidad funcional.
Tengo la impresión de haber evolucionado en estos seis años más de lo que hice en mis 38 años anteriores. Desde aquel veintiuno de julio de 2009, he vivido muchas experiencias de todo tipo que me han llevado a valorar y amar sentimientos como la fe y la esperanza como nunca antes había hecho.

También he descubierto que los límites de mi fortaleza y mi debilidad no dependen de mi, no los puedo medir ni controlar.
No soy la única. Somos muchas madres y padres de la diversidad que creemos en el mismo y único fin posible para este cuento y que nos caemos y volvemos a levantar con cada sacudida de su argumento .

Si me ves mal, no pienses que al fin he visto la realidad de mi hija con claridad. No pienses que asumo el triste final de su futuro. No pienses ni por un momento que tiré la toalla al ver que no va a ser capaz de llegar allí donde muchos ya tenían asumido desde su nacimiento que no lo haría.

Me hundo porque hay demasiada gente en el mundo que piensa y asume que mi hija es un ser deficiente.

Asumen que es deficiente y se le niega el derecho a tener una educación en igualdad de condiciones que sus hermanos. No comprenden que sus padres sufren por no poder darle las mismas oportunidades. Nosotros, los padres, también nos sentimos desprotegidos.

Asumen que es deficiente. Muchos piensan que no tiene derecho a disfrutar del ocio igual que sus hermanos y en algunos establecimientos se permiten la osadía de no permitirle realizar algunas actividades.

Asumen que es deficiente y cualquier excusa es válida para apartarla del grupo: no entiende, no sabe, no puede, no es capaz.

Asumen que es deficiente y, según ellos, yo tengo que asumir que uno de mis tres hijos no vale lo mismo a nivel institucional y social que los otros dos. Mi familia es deficiente, hay algo que falla en ella.

Por culpa de esta percepción deficiente, mi hija no es una persona sino un diagnóstico.

Gente así fue la que favoreció la segregación en E.E.U.U. No exixte diferencia entre “¡Negros No!” y el lema de “¡Discapacitados No!” que algunos hoteles, restaurantes, parques de atracciones y, lo que es todavía más doliente, algunos colegios, exhiben sin pudor alguno.

Nunca descansaré, nunca tiraré la toalla, nunca saldré de la trinchera con la bandera blanca… Nunca.
Caeré y me levantaré un millón de veces si hace falta porque esta rubia loca que me mueve a escribir desde la trinchera y todos los que van de su mano, necesitan muchas voces, teclados y rostros que luchen para que su futuro no sea el que ya algunos han escrito en el cuento sino uno mucho más feliz, amable y sobre todo, más humano.

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¿Qué es la Dislexia y Cómo Podemos Ayudar a Nuestro Hijo con Dislexia?

La palabra dislexia no era desconocida para mi. Una prima tres años menor que yo, fue diagnosticada cuando ella tenía ocho o nueve años. Siempre pensé que no debía de ser algo muy preocupante porque no era un diagnóstico que implicase discapacidad intelectual. Yo creía, como muchas personas, que la dislexia era un problema de procesamiento de la lectura y que, una vez encontrado el truco para redirigir ese procesamiento, habíamos ganado la batalla contra ella.

Hace unos días tuvimos que enfrentar este diagnóstico en casa. Tuve sentimientos encontrados, tengo que reconocerlo. Por una parte, es un alivio saber por fin cual es la causa de tanta frustración y de ese rechazo a la lectura y a todo lo que rodea: colegio, escritura, tareas… Por otra parte, sentí mucha preocupación porque me di cuenta de que no tenía ni idea de lo que suponía tener dislexia ni sabía como abordar el diagnóstico. Me acordé de mi querida prima y en menos de 24 horas nos dio toda la información que necesitábamos para entender lo que estaba sucediendo en la cabecita de Roque.

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Ella es una mujer impresionante, brillante, creativa, luchadora, sociable, sensible… es docente, docente del tipo que debería abundar más en las aulas. Precisamente se hizo docente para ayudar a otros niños que, como le pasó a ella siendo niña, sientan y crean firmemente que son menos que los demás porque luchan contracorriente en las aulas, no por ser menos sino porque su proceso de pensamiento no es el habitual y previsto en el sistema educativo.

Me dejó un tesoro que desde ese día tengo siempre cerca, un libro sobre dislexia escrito por un docente con dislexia. El libro se llama “El Don de la Dislexia” y, aunque es ya muy viejo, está descatalogado y algunos de sus términos están ya obsoletos, en esencia es una maravilla.

Ronald D. davis, autor del libro, expone que la dislexia ha sido considerada durante muchos años como una mera disfunción y que cuando los padres nos enfrentamos a este diagnóstico, pensamos que es un “problema leve” y de fácil solución pero en realidad, la dislexia no se soluciona, el disléxico lo será toda su vida y lo realmente devastador para mi, fue leer que sus dificultades asociadas han hecho que millones de niños pasen una infancia infeliz. Esto mismo me dijo mi prima y me habló de como se sentía en el aula cuando veía que la maestra mandaba a leer por orden de lista y tendría que leer en voz alta delante de toda la clase. Miraba el reloj y rezaba para que pasara el tiempo rápido, que no le tocara aquel día, que no tuvieran que escuchar su torpe voz de robot mientras lo hacía, que no le preguntase la maestra por lo que había leído… y es que el auténtico problema de la dislexia, es que se convierte en un grave problema de baja autoestima.

Fue justo por esa necesidad de retomar este problema y descubrir el lado positivo de la dislexia por lo que que Ronald D. Davis, disléxico además de un maravilloso escritor, decidió escribir el libro que cayó hace tres días en mis manos. Este libro me ha hecho evolucionar en tres días desde la preocupación a la felicidad y la tranquilidad de saber como procesa la cabecita de Roque la información que le llega del mundo que le rodea. Según el autor, la dislexia es una forma positiva de aprendizaje que algunos seres humanos poseen.

¿QUE ES LA DISLEXIA?

cuando escuchamos la palabra dislexia solo pensamos en los problemas de lectura, escritura, ortografía y matemáticas a los que los niños se enfrentan en la escuela. Muchos, entre los que yo me encontraba hasta hace unos días, lo asocian con cambios en el orden de las palabras y letras. Otros, con un aprendizaje lento y complicado. Casi todos lo asociamos con incapacidad o dificultad para aprender, pero esa dificultad es sólo un aspecto de la dislexia.
Pensando en todos aquellos famosos genios que tuvieron o tienen dislexia, podríamos pensar: “es sorprendente que hayan llegado a ser genios a pesar de ser disléxicos”. En realidad, su genialidad no fue a pesar de la dislexia, ¡sino gracias a ella!
Albert Einstein, Thomas A. Edison, Alexander Graham Bell, Leonardo Da Vinci, Walt Disney, George Patton, Wiston Churchill, Cher, Whoopi Goldberg, Tom Cruise, Greg Louganis, Jackie Stewart…

La misma capacidad mental que permite la genialidad, es la causa de los problemas. Esta capacidad mental es una habilidad natural, un talento escondido. Este talento hace que las personas con dislexia compartan estas habilidades básicas:
· Alteran o crean percepciones.
· Son altamente conscientes de su entorno.
· Son más curiosos que el promedio.
· Piensan más con imágenes que con palabras.
· Son muy intuitivos y perspicaces.
· Piensan y perciben multisensorialmente.
· Pueden experimentar el pensamiento como realidad.
· Tienen una gran imaginación.
Si estas cualidades no son destruidas por el proceso educativo, darán como resultado dos características: una inteligencia por encima de la media y una extraordinaria capacidad creativa.
¡Esto convierte a la dislexia en un DON y no en un problema!

la dislexia no es el resultado de un daño cerebral o neurológico, tampoco es causada por una malformación del cerebro, del oído interno o del globo ocular. La dislexia es un producto del pensamiento y una forma especial de reaccionar ante el sentimiento de confusión.

Las personas pensamos tanto en el modo verbal como en el no verbal. El verbal es lineal y sigue la estructura del lenguaje. Este pensamiento se produce casi a la misma velocidad que el habla. El pensamiento no verbal es pensar con imágenes mentales y este pensamiento es evolutivo; la imagen crece a medida que el proceso de pensamiento agrega más conceptos. El pensamiento no verbal es miles de veces más rápido que el verbal, es subliminal y está fuera de la conciencia.

Aunque pensamos de las dos formas, tendemos a especializarnos en una de ellas y utilizamos la otra como modo secundario. El pensador disléxico es potencialmente no verbal: es una persona que piensa en imágenes.
Las palabras que describen cosas o acciones reales, no causan problemas a los disléxicos (perro, flor, casa, comer, volar…). Sin embargo, para un pensador no verbal es imposible pensar con palabras que no se puedan sustituir por imágenes. Por ejemplo, aunque un niño con dislexia sepa como es la letra a o la y, no puede pensar con ellas porque no se pueden hacer una imagen mental de ellas. Cuando leen una a, una y o un el, al no poder comprenderlas más allá del reconocimiento de las propias letras, no pueden imaginar su significado.
Un pensador verbal sin embargo, alguien como tú o como yo, no tendremos ese problema porque crearemos una imagen del significado de la frase solo después de haber terminado de leerla. Aunque no sepamos el significado de estas palabras, no importará porque al leerla la hemos escuchado mentalmente.

Vamos a imaginar a un niño con dislexia leyendo: cada vez que el proceso de creación de imágenes se interrumpe (al encontrar una palabra imposible de trasladar a imagen), el niño experimenta un sentimiento de confusión porque la imagen que está componiendo se hace cada vez más incoherente. Empieza a ocupar subliminalmente los espacios en blanco (espacios incomprensibles para él) y sigue hacia delante gracias a un esfuerzo de concentración, pero solo consigue estar cada vez más confuso. Pronto alcanzará el umbral de la confusión. Llegados a este punto, el niño se desorienta y los símbolos, la lectura y la escritura, le resultan muy difíciles de utilizar.

La dislexia en acción:

Hay alrededor de 300 palabras en español que ocasionan problemas adicionales a los disléxicos. Son aquellas que están dentro del vocabulario hablado de forma cotidiana, de las que no se pueden crear imágenes mentales a partir de sus significados. Esto quiere decir que una persona con dislexia utiliza más de 300 palabras en su lenguaje, que no pueden utilizar en su pensamiento. Esas palabras (aparentemente las más sencillas)son los detonantes de su confusión y, por lo tanto, estímulos para sus síntomas de dislexia.
Estas palabras detonantes son de significado abstracto o con varios significados y hacen que las personas con dislexia tropiecen con ellas porque no representan objetos visuales o acciones. Podríamos decir que además de estas casi 300 palabras, cualquier palabra cuyo significado desconozca el niño con dislexia, podrá actuar como detonante.
Estas palabras generan automáticamente una imagen en blanco cuando se lee y corta el hilo de la historia que se lee. El grado de concentración de este niño con dislexia para poder sobrepasar una imagen en blanco, produce un efecto muy negativo.

cuando las desorientaciones comienzan a producir errores, el niño con dislexia se frustra. Alrededor de los nueve años, empieza a encontrar, imaginar y adoptar soluciones para ese problema y esto no es bueno. Los comportamientos que inventan ellos mismos no resuelven el problema, solo proporcionan un alivio temporal a su frustración. Estos métodos son el auténtico problema de aprendizaje. Esas muletillas de aprendizaje se transforman con rapidez en comportamientos compulsivos automáticos que podrían ser de estos tipos:

· Concentración profunda: esta es la peor de las soluciones que adoptan los niños con dislexia. Se concentran y comienzan a leer lenta y laboriosamente. La lectura se hace desagradable y penosa para ellos. No querrán leer por placer porque no existe placer en la concentración profunda. Prestar atención a algo interesante, es divertido. Sin embargo, concentrarse en algo que te ataca no resulta divertido.

· Hazlo para mí: para algunos, la solución mas sencilla es hacer que otras personas lean y escriban en vez de ellos.

Dime cómo lees y te diré si tienes dislexia:

Entre las mil maravillas que encierra este libro, hay algo que creo que es necesario que cualquier familia pueda ver para saber realmente cómo lee un niño con dislexia, qué sucede dentro de su cabeza y qué armas toma él mismo para intentar solucionar por su cuenta sus problemas con la lectura. Yo he hecho la prueba con Roque y es impresionante como su lectura es tal y como va explicando paso a paso el autor.

“Para un niño de diez años que piensa con los sonidos de las palabras, una frase sencilla, como la que a continuación presentamos, le sería fácil de leer.

El caballo marrón saltó sobre valla de piedra y corrió a través del prado.

Para el niño con dislexia de 10 años, la primera palabra, el, hizo que su mente se quedara en blanco porque no había una imagen para ella. Una imagen en blanco es la esencia de la confusión; nada de lo que experimenta la persona puede igualar la confusión que aquella ocasiona. Sin embargo, con un esfuerzo de concentración, el niño ignora esa imagen en blanco y dice “el” al tiempo que se obliga a pasar a la siguiente palabra.

La palabra caballo produce la imagen de un caballo, mientras sigue concentrándose, y pronuncia “caballo”.

La palabra marrón transforma la imagen del caballo en caballo de este color. Continúa su concentración y la palabra “marrón” es pronunciada.

La palabra saltó hace que el frontal del caballo marrón se eleve al aire. Sigue concentrándose mientras dice “saltó”.

La palabra sobre hace que la parte trasera del caballo marrón se eleve. Concentrándose todavía, dice “sobre”.

La siguiente palabra, la, provoca que la imagen se vuelva en blanco otra vez. La confusión del lector se ha incrementado, pero aun no ha llegado a su umbral de la confusión. Ahora debe redoblar su concentración para pasar a la siguiente palabra. Al hacer esto, es posible que omita o no omita decir “la”.

La siguiente palabra, valla, produce una imagen de valla de cualquier tipo. Con la concentración todavía redoblada, dice “valla”.

La palabra de detiene de nuevo el proceso de creación de la imagen. Es posible que se desoriente y no diga la palabra “de”.

La palabra piedra produce la imagen de una piedra. Con la concentración redoblada dice “piedra”.

La siguiente palabra, y, borra la imagen otra vez. Esta vez se ha llegado al umbral de la confusión, por lo que el niño se desorienta. El niño se detiene otra vez, más confundido que antes, doblemente concentrado y ahora además, desorientado. Para poder continuar, la única forma que tiene es incrementar sus esfuerzos de concentración. Pero ahora, como además está desorientado, percibiendo erróneamente, los síntomas disléxicos aparecerán. Es muy posible que omita decir la palabra “y”, o posiblemente lo sustituya por “un”, “una” o “el”. En este punto, ya no está adquiriendo una percepción correcta de los símbolos alfabéticos que están sobre la página.

A siguiente palabra, corrió, es alterada a la palabra corre porque ya está desorientado. Ve una imagen de él mismo corriendo; sin relación alguna con la imagen de aquel caballo suspendido en el aire. Luego dice “corre”.

Las palabras a través se alteran. Se ve a sí mismo atravesando la calle y dice “atravesó”.

La siguiente palabra, del, vuelve a poner su pantalla en blanco. El niño se detiene otra vez, cada vez más confundido y desorientado. Su único recurso es cuadruplicar su concentración. Al hacer esto, omite decir “del”.

Para la última palabra, prado, deberá rastrear cada letra, una por una, para poder pronunciarla lo hace y ve la imagen de un lugar lleno de hierba. Aun cuando esté desorientado por el esfuerzo y la energía extraordinarios que ha empleado para identificar y pronunciar cada letra, lo dice correctamente, “prado”.

Al completar esta sencilla frase, cierra el libro y lo deja a un lado. ¡Ya es suficiente!

Cuando le preguntamos qué fue lo que leyó, es muy probable que diga algo como “un lugar donde crece la hierba”. Tiene la imagen de un caballo suspendido en el aire, una valla de piedra, él cruzando la calle y un lugar lleno de hierba, pero no puede relacionar los elementos separados en la frase para poder formar la imagen mental de la escena descrita en el libro”.

Otros problemas de aprendizaje:

Los niños con dislexia también pueden tener dificultades en el aprendizaje de las matemáticas aunque estas e deben a que el método empleado para su aprendizaje no es el más acertado. En nuestro caso, Roque es muy bueno resolviendo operaciones o descifrando los planteamientos de los problemas matemáticos. Sin embargo, siempre había que leerle el problema o los enunciados de las actividades. Ahora ya sabemos cual era el problema pero si no lo hacíamos, era incapaz de plantear el problema o resolver la actividad. Además, es primordial que el niño conozca y domine estos conceptos básicos: tiempo, secuencia y orden. Una vez dominado esto, el conteo será perfecto y el aprendizaje de las matemáticas se transformará de esfuerzo penoso en materia agradable y atractiva.

Apoyos, adaptaciones y recursos necesarios en la escuela para un niño con dislexia:

Nosotros no tardamos en reunirnos con el equipo de orientación del colegio. Días antes habíamos trazado un plan de actuación en casa y en el colegio con la ayuda de terapeutas y docentes conocidos.

Sinceramente, pensé que nunca aceptarían en el colegio todas las estrategias y adaptaciones que creíamos necesarias pero fue toda una sorpresa ver que ya habían aprobado alguna de ellas sin haberlas propuesto. Os voy a detallar todo lo que se ha modificado para que Roque gane autoestima y trabaje eficientemente en casa y en el colegio para mejorar sus dificultades de aprendizaje.

Propuestas de intervención en las materias de lengua, matemáticas, naturales, sociales e inglés:

 Lengua:
− Refuerzo en el aula.
– Adaptar textos de comprensión lectora en los exámenes para que sean más cortos y      precisos y con preguntas más directas y concretas.
− Evitar que tenga que leer en voz alta delante de la clase. Esta actividad sólo supone un aumento de su nivel de estrés y no le ayuda a la adquisición de conocimientos, ni a la construcción de su autoestima ni a su integración en el aula. Se propone que lea en voz alta de manera individual, en la mesa de la maestra mientras los demás hacen otras cosas, o con la maestra de apoyo.
− Dictados: necesita una señal visual que le ayude a separar palabras. Esta ayuda podrá ir desapareciendo poco a poco.
− Adapar criterios de evaluación: restar importancia a las reglas ortográficas (b/v, h, g/j, c/s/z, acentos…) y dar más importancia a la comprensión lectora. Si ha sido capaz de entender las preguntas sobre un texto y escribir una respuesta coherente, no debe suspender por faltas de ortografía.
− Contar con maestra de apoyo en los exámenes para que le guíe y sirva de soporte.
Necesita trabajar vocabulario de forma fonética y manipular las palabras “detonantes”, por lo que le convendrá ir al aula de AL.
Matemáticas:
− Refuerzo en el aula.
− Permitirle utilizar los dedos o cualquier otro medio. Limitar los ejercicios de cálculo mental a niveles más sencillos por el momento.
− Contar con el apoyo de la maestra para que le lean de manera individual los enunciados de los problemas una vez lo haya hecho él, si no lo ha comprendido.
Dejar que realice dibujos de los enunciados para crear una imagen visual. Necesitará más tiempo en los exámenes.
− Adaptar los enunciados de los problemas en los exámenes a textos simples y con vocabulario conocido que se haya trabajado en clase.
− Apoyo en los exámenes para guía y soporte.
Naturales y Sociales:
− Necesita aprender técnicas de estudio: subrayar textos, sacar ideas claves, hacer esquemas y mapas conceptuales… Por lo que necesita asistir a PT para que le enseñen a hacerlo.
− Adaptar los criterios de evaluación restando importancia a reglas ortográficas y dando más importancia a los conocimientos adquiridos. Si ha sido capaz de responder adecuadamente a las preguntas del examen, no debe suspender por faltas de ortografía.
Inglés:
− Debemos aceptar que por el momento, no será capaz de enfrentarse al aprendizaje de una lengua extranjera. Se propone realizar un ACI ( adaptación curricular individualizada) con el propósito de determinar unos mínimos que pueda alcanzar. Evidentemente, la utilidad ce un ACI es dar la posibilidad al alumno de aprobar. Por ello es necesario adaptar los objetivos y los criterios de evaluación.

Todo esto tiene un objetivo muy claro: hay que potenciar las posibilidades de que el niño vaya consiguiendo más confianza en él mismo al ver que va mejorando. Hay que evitar el círculo vicioso de que por mucho que se esfuerce, nunca consigue nada porque las metas están demasiado altas.

Igualmente importante es elegir bien el material complementario para trabajar desde casa las dificultades de aprendizaje causadas por la dislexia. Este material de be ser lúdico-educativo, motivador, visual… Juegos de memoria, pequeños crucigramas y sopas de letras.

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Hay que conseguir que vea las palabras, la escritura y el lenguaje como algo divertido. Hay que quitar estrés a la palabra impresa porque ya dedica doble tiempo a las tareas y hay que seleccionar bien este material complementario.

 

Bibliografía:

– El Don de la Dislexia. Ronald D. Davis. Editorial: Editex

 

Canta Libro “El Barquito”: Aprendemos a Leer Mientras Cantamos.

Hace algunos meses que me planteé dar un cambio a este humilde blog y incluir más material didáctico propio que he ido creando para “jugar-enseñar” con Olivia.

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Hoy voy a compartir un material muy sencillo y muy divertido para trabajar la lectura. Las plantillas están listas y ordenadas, sólo hay que imprimir y encuadernar. Yo os aconsejo la encuadernación económica que consiste en comprar un cuaderno de fundas de plástico e introducir las páginas por orden. Es mucho más económico que plastificar y encuadernar y además, a un mismo cuaderno de fundas le podréis dar muchas vidas porque puede servir para varios libros diferentes, sólo tendréis que cambiar las páginas unas por otras.

El método de lectura que estamos utilizando para Olivia es el que ha ideado mi gran amiga en la distancia, Alicia Llanas. Este método de lectura global es muy parecido en muchas cosas al método Doman pero está muy bien adaptado por ella misma para niños con síndrome de Down. Si aún no la conocéis y os interesa saber más sobre esta metodología, os animo a buscarla en Facebook y en su fantástico blog http://www.aliciallanas.com

Al principio a Olivia le encantaba sentarse a mi lado a practicar las palabras y nos reíamos y chocábamos los cinco cada vez que leía correctamente la palabra que yo le mostraba pero desde hace un par de meses, cada vez me cuesta más convencerla para que juegue conmigo. No quiero forzarla porque eso convertiría el juego de las palabras en una obligación y ya nunca más sería ese momento divertido con mamá. El juego pasaría a ser una tarea pesada y aburrida y cada vez me costaría más llevármela a mi terreno.

Estuve pensando en cómo hacer para que fuese más atractivo para ella y empecé a repasar sus intereses para aprovecharlos.

Primero se me ocurrió mostrarle palabras de aquellas cosas que más le gustan (Bob Esponja, juguetes, comidas favoritas, animales…) pero esto no hizo gran efecto. Después pensé en incluir a sus hermanos en el juego pero aquello fue un tremendo error. Ella es una chica muy lista y hacía siempre de profesora para no tener que leer nunca y si jugábamos por turnos, cuando le tocaba a ella leer, siempre decía: “¡Yo no, Roque!”

Cuando ya estaba desesperada y no sabía qué iba a hacer, de pronto se me ocurrió una buena idea. Otro de sus intereses, quizá el más fuerte en ella, es la música. Le encanta cantar y pensé que podría hacer un libro adaptado al método que ya estábamos utilizando, en el que la música fuera una herramienta más. ¡Un libro que se pudiera cantar!

Así nació nuestro primer canta libro, “El Barquito”.

Lo comparto con todos vosotros para que podáis imprimirlo y utilizarlo con vuestros peques. Pincha en el siguiente enlace y podrás guardarlo para imprimirlo más tarde https://www.dropbox.com/sh/bf9fj9wtswg41v1/AACHRiCDKiSzAHfLFMHDH7v7a?dl=0

La idea es que el texto quede a la izquierda y la ilustración a la derecha. Nosotras lo tenemos plastificado para que no se estropee demasiado con el trato despreocupado que le da su pequeña dueña, pero como os he comentado al principio, también podéis utilizar un cuaderno de fundas plásticas. Es muy divertido y lo pasamos genial aprendiendo palabras nuevas mientras cantamos.

No olvidéis aprovechar siempre los intereses de vuestros niños a la hora de enseñarles cualquier cosa. Lo que se aprende desde el enfoque de sus intereses queda muy bien asentado y en mucho menos tiempo. La clave del éxito está en atraer su atención al máximo y en crear una sesión de trabajo divertida y con mucho ritmo.

Juega Conmigo: Yo También Puedo, Dame la oportunidad de Demostrártelo.

Hace algunos meses, cansada de ver tanto juguete desordenado por toda la casa, decidí hacer aquello que mi madre llamaba “limpieza de trastos”.

En mi casa tenemos asimilado que tener tres hijos y una casa perfecta, son dos cosas totalmente incompatibles. Por mucho que los niños ordenen después de jugar, siempre estará ese caótico rincón de la casa dedicado al almacenamiento de juegos y juguetes para recordarnos que ya no recuperaremos nuestro espacio, al menos por mucho tiempo.

Aquel día me cansé, me desesperé, me enfadé y decidí hacer una selección de lo que ya no era necesario tener en aquel rincón del caos.

Empecé por los puzzles, juegos de mesa y cartas y descarté unos pocos por estar incompletos o rotos. También hice otra selección de juegos para donar porque habíamos acumulado muchos juegos educativos para Olivia que ya tenía superados y con los que ya no jugaba. Una vez agrupados y clasificados, formaban una torre enorme que me hacía sentir hasta vergüenza por el dineral invertido.

Entonces, apareció Roque con un Playmobil en la mano y me dijo:
–“Mami, este tíralo también porque está roto”.
Era un Playmobil de los ochenta que había heredado de su padre, muy bien cuidado por éste y no tanto por Roque. El pobre Playmobil no había soportado muy bien el paso del tiempo y los golpes de Roque y ahora tenía una pierna menos.

Me quedé mirándolo un minuto y en seguida vi que ese pequeño juguete maltratado tenía una gran lección que dar a mis hijos.

Miré a Roque y le dije:
–”¿Por qué dices que está roto?, sólo le falta una pierna”.
–“Porque no se pone de pié y no puedo jugar con él”.
–“¡Claro que puedes jugar con él! Imagina que a tí te faltara una pierna, una mano o una oreja, ¿crees que podrías jugar?”.
–“Si, con este pulgar todavía puedo jugar a la consola y además, ¡soy el campeón a la pata coja!”

Después de aquella contestación tan ocurrente, nos pusimos manos a la obra y buscamos entre todos los playmobils, aquellos que en su día se dieron por rotos y a los que ahora íbamos a dar una nueva oportunidad. Encontramos algunos sin brazos, otros sin piernas, algunos sin manos… También había un par de ellos a los que no le faltaba nada pero no se sostenían en pie.

Buscamos también alternativas para todos ellos, dejé que Roque me dijera lo que les pasaba y cómo podríamos ayudarles para integrarlos en la alfombra de juegos. Así fue como aquellos que no se mantenían en pie acabaron a caballo o en sillas que, aunque no eran de ruedas, la imaginación hacía que lo fuesen. No importaba que al vaquero le faltasen las manos porque con su voz y sus brazos, era tan capaz como el que más de manejar al ganado. Conseguimos que la familia que se fue de safari por Africa tuviese un jeep adaptado para el padre porque sólo tenía una pierna.
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No es tan dificil dar lecciones de inclusión a nuestros hijos, no hace falta gastar dinero en los nuevos modelos del catálogo de Playmobil de muñecos con discapacidad. No penséis que no me alegra que haya compañías jugueteras que hagan esta labor de dar visibilidad a la diversidad, pero me entristece que no lo hagan de otras formas quizá más eficaces.

Podrían sacar en sus anuncios a niños de todo tipo de condición o adaptar algunos juegos y juguetes a aquel colectivo de niños que lo necesitan y que tienen el mismo derecho que los demás de disfrutar de un paseo en bici o a sentarse sin riesgo en un balancín, en un columpio o en una tabla de surf.

Por lo pronto, en esta casa ya no se tiran a la basura los muñecos a los que les falte una parte de su cuerpo, no abran los ojos, se les haya caído el pelo, etc… Todos son buenos compañeros de juego.

Roque ha aprendido una gran lección:

Todos podemos hacer las mismas cosas pero con diferentes estrategias, sólo hay que darnos la oportunidad y los medios adecuados para conseguirlo.

Caja Multiactividades Para Llevar de Viaje Este Verano o en Cualquier Otro Momento: Kit Básico de Trabajo de Refuerzo.

Si hay un momento complicado en verano, es aquel en el que intentamos jugar a Tetris con todo el equipaje para ocupar el menor espacio con todo lo que necesitamos llevar a nuestro lugar de vacaciones.

Nosotros casi siempre tenemos problemas a la hora de cargar las maletas y todos los años nos proponemos aligerar la carga, aunque eso es muy complicado para una familia numerosa que viaja en coche.

Una de las cosas que nunca me dejo atrás es el material de refuerzo para Olivia porque normalmente pasamos varias semanas fuera y no podemos dejar en el olvido aquello que tanto esfuerzo le ha costado aprender. Al final, siempre voy cargada de cuadernos, lápices, cuentos, puzzles… Este año lo he planteado de forma diferente.

Primero, me hice una lista de lo que necesitaba reforzar con Olivia y decidí centrarme en motricidad fina, asociación grafía y cantidad numérica, pronunciación fonética e iniciación a lectoescritura.

Tenía en casa una caja de plástico con compartimentos que compré para guardar mis cosas de costura y que no utilizaba desde hace años, ¿quién tiene tiempo de coser?… Decidí que ese era el espacio máximo para preparar el kit de trabajo de Olivia, así reduciría el espacio muchísimo en comparación con otros años.

Después, sólo tuve que ingeniármelas para crear actividades que pudieran caber en este espacio:

Motricidad fina:

Corté unas tiras de cartulina del tamaño de uno de los compartimentos de la caja y les dibujé una línea de puntos. Esto le servirá a Olivia para practicar el manejo de las tijeras, ya que deberá cortar por la línea marcada. En principio, son líneas rectas verticales pero más adelante iremos haciendo diagonales y curvas.

Asociación de grafía y cantidad numérica:

Hice un juego con tapones reciclados que podéis ver con más detalle en post anterior  y lo incluí en la cajita.

Además ideé un juego sencillo con dados numéricos y gomets de colores. El juego consiste en que Olivia tiene que lanzar el dado, escoger los gomets del color del dado lanzado y pegar en mi cara el número de gomets que marque el dado. Este juego le va a encantar!!

Pronunciación fonética:

Incluí unas tarjetas plastificadas para practicar todos los fonemas con las que practicamos en casa y que le gustan mucho a Olivia. Con ellas practicamos la pronunciación de fonemas, trabadas y diptongos.

Lectoescritura:

Ahora mismo estamos con la “P” y tenemos unas tarjetitas plastificadas de vocales, sílabas con “P” (pa, pe, pi, po, pu) y algunas palabras sencillas con esa consonante (papá, pupa, pipí, púa, pipa…)

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Esto es lo único que llevaremos de viaje estas vacaciones y sólo trabajaremos cuando estemos en casa sin otra cosa que hacer porque las vacaciones son para aprender jugando. Además, ¡¡en la playa hay mil actividades que inventar con la arena, el agua, las almejitas y las piedras!!

6 Actividades Veraniegas Para que Nuestros Hijos Aprendan Jugando y Colaborando en Casa.

Hace ya varias semanas que entramos en esta estupenda estación veraniega. Por fin los niños tienen tiempo para jugar y nosotros podemos disfrutar de su compañía sin el estrés que causa estar siempre pendientes del reloj.

Es estupendo no tener que madrugar y jugar con nuestros hijos, pero el verano tiene un lado oscuro, muy oscuro… Y este lado oscuro se llama Aburrimiento.

No hay nada peor que soportar a nuestros hijos, que tienen en casa mil juguetes y juegos, diciendo todo el día que están aburridos.

A los niños les encanta pasar el tiempo con nosotros y sentirse mayores e independientes, así que podemos aprovechar este tiempo para fomentar en ellos la autonomía. Para esto, no hace falta hacer nada nuevo, sólo involucrarlos en nuestra actividad diaria cuando hacemos las labores de la casa, la compra o la comida. Así los mantendremos ocupados todo el día y no se aburrirán.

Tampoco podemos olvidarnos del juego. El juego es fundamental en el crecimiento personal de nuestros hijos y un arma muy poderosa de aprendizaje para insistirles en aquellas áreas del desarrollo que necesiten reforzar.

“Siempre encontraremos un juego adecuado para aprender aquello que le cuesta tanto asimilar!”

Además es de justicia el que no pongamos en verano a los niños a trabajar de la misma manera que hacíamos durante el curso. Ellos están de descanso, ¡imaginad que en vuestras vacaciones os obligaran a seguir trabajando!

Por eso, vamos a buscar la cooperación entre el juego y el aprendizaje. Consiguiendo este objetivo, conseguiremos que no se den cuenta de que están trabajando y que se lo pasen en grande.

“Cualquier novedad en el día a día del verano se puede convertir en una oportunidad de aprender algo nuevo o afianzar conceptos ya aprendidos y que no podemos dejar de trabajar porque nos costó mucho conseguir asimilarlos”.

Día de compras:

Ahora que no hay prisas, podemos dejar que los niños nos ayuden a hacer la compra. Olivia todavía no sabe leer ni escribir, pero tiene un cuaderno en el que hemos pegado imágenes de productos básicos. Con este cuaderno podemos ir repasando los que tenemos que comprar y Roque, que ya sabe escribir, puede hacer la lista de la compra.

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Llegados al supermercado, cada uno coge un carrito y se van alternando los artículos a buscar. Con esta sencilla actividad, Olivia aprende habilidades sociales (respetar el paso en los pasillos, saludar al personal, pedir permiso..), orientación espacial (mientras busca los artículos) y autonomía.

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Eso sí, hay que armarse de paciencia porque una compra que podríais hacer en cinco minutos, os puede llevar media hora. Pero merece la pena ver las caras de satisfacción de nuestros niños al sentirse independientes y mayores.

Ayudando en la cocina:

Quizá porque cuando era niña, mi madre me dejaba manipular los alimentos y me animaba a cocinar con ella, es que he desarrollado este amor por la cocina que me ha llevado incluso a volcarme profesionalmente como cocinera. Adoro cocinar con mis hijos y dejarles oler, tocar y probar todos los alimentos.

Esta actividad es buenísima para desarrollar los sentidos y para que no tengan problemas con las texturas y los colores a la hora de comer. Ellos me ayudan en todos los pasos de elaboración y eligen los alimentos, los lavan, cortan (con cuchillo de untar) y están pendientes de todo el proceso y mientras, prueban como van quedando y me dicen si les gusta o no.

Yo les llamo mis “mini chefs” y entre guiso y guiso, entre otras cosas, van trabajando motricidad fina que a Olivia le viene fenomenal!

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Juegos en casa:

A Olivia le encanta jugar a todo lo que jugamos los demás pero hay juegos que son muy complicados todavía para ella. A Roque y Esperanza les encanta jugar a “La Oca” que es un tablero muy sencillo de entender y que no tendría demasiada complicación para ella de no ser porque se juega con dado. Olivia todavía no reconoce en el dado de puntos, el número asociado. Entonces se me ocurrió cambiar el dado de puntos por uno numérico.

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Ahora puede jugar aunque se enfada bastante porque se pierde un poco en los turnos del juego. A mi me encanta este juego porque trabajamos el conteo y los turnos de juego y además es un juego dinámico, rápido y puede mantener la atención sin aburrirse.

Otro juego muy divertido y que tiene muchísimas posibilidades es el “Veo-Veo”. ¿Quién no ha jugado a este juego?… Pues podéis cambiar la mecánica del juego adaptándola a las necesidades de vuestro pequeño. Podéis jugar buscando por color(es de color…), primera letra (empieza por la letra…) o incluso por el uso que se le da al objeto (sirve para…).

Juegos para exteriores:

A Olivia lo que más le gusta es jugar a burbujas de jabón o con las pistolas de agua y hemos encontrado una nueva diversión este verano. Se alternan Roque y ella y el juego consiste en que uno hace las burbujas de jabón, mientras el otro les dispara con la pistola de agua para conseguir explotarlas.

¡Este nuevo juego se ha convertido en el rey de los juegos en la piscina de casa! Y es fabuloso para Olivia ya que cuando hace las pompas de jabón, está trabajando el soplo tan necesario para el desarrollo lenguaje, mientras que cuando le toca disparar, trabajamos la coordinación oculo-manual, la destreza y la atención.

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Otra cosa que les encanta a los niños son los globos de agua. Nosotros llenamos muchos globos de colores y los dejamos en el agua de la piscina. Los niños están dentro del agua y yo les digo: “color, color…Rojo!”. Cuento hasta diez y gana quien más globos haya conseguido del color que yo haya dicho.

Con este juego hacen ejercicio y a Olivia le viene genial para clasificar. Aunque ella este concepto lo tiene y más que aprendido, ella se siente fenomenal con este juego ya que lo domina perfectamente y le da seguridad y confianza en si misma.

“Es muy gratificante ver como se lo pasan en grande mientras aprenden y con actividades en las que nosotros somos una parte fuendamental y activa. Lo mejor que podemos ofrecer a nuestros hijos es nuestro tiempo, y el mejor tiempo que podemos dedicarle es el tiempo de juego, el tiempo de amor y diversión. Ahora estamos en vacaciones, ¡aprovechemos cada minuto!”

El Asistente en el Aula (Sombra), una alternativa más a tener en cuenta en la escolarización en los niños con síndrome de Down.

Hace diez días que terminó el curso escolar y en estos días he estado reflexionando sobre la evolución de Olivia en este tiempo.

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Ella empezó a los 14 meses en la guardería porque su padre y yo pensábamos que era muy bueno para ella empezar a relacionarse con otros niños en todos los ambientes posibles. Allí se integró fenomenal y trabajaba perfectamente y casi al mismo ritmo que los demás niños. Sus profesoras de la guardería estaban muy orgullosas de tener a Olivia en su centro y cada día nos contaban lo bien que se lo había pasado y lo estupendamente bien que había trabajado.

Además, desde muy pequeñita ha salido con sus hermanos a jugar a los jardines y ha demostrado siempre que no le asustaba ni le costaba integrarse entre los demás niños y niñas. Siempre ha sido muy testaruda y mandona y sabe buscar su sitio entre los demás y defenderse sin problemas.

Cuando empezamos con la escolarización de Olivia, confiábamos mucho en su integración y desarrollo dentro del aula porque había estado durante dos años en la guardería sin ningún tipo de problemas y muy bien integrada.

“Fue muy frustrante para nosotros el ver como nuestra hija, hasta ahora feliz, comunicativa, autónoma y atenta, cambiaba su actitud totalmente cuando traspasaba la puerta del colegio”.

Olivia era una niña en el colegio y otra muy distinta fuera de él. La tutora y su P.T no daban crédito a lo que les contábamos sobre como actuaba Olivia en casa, en la calle y en general en los entornos ajenos a el colegio. Ellas nos hablaban de una Olivia que no conocíamos, una niña que no hablaba absolutamente nada, que no jugaba, que no interactuaba, que se perdía en medio del grupo y que prefería dormir en clase a trabajar. Lloraba cada vez que iba al aula de integración y se negaba a hacer nada con la PT.

En casa y en sus terapias en la asociación, ella era una niña charlatana, alegre, bien integrada en todos los ambientes, autónoma y sobre todo, muy trabajadora.

Así transcurrió el primer curso de infantil, fue muy frustrante para todos.

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Este pasado curso, empezamos con la misma problemática. Olivia no demostraba ningún avance con respecto al año anterior y tuvieron que hacerle adaptación curricular. Para que os hagáis una idea, ella manejaba desde hacía tiempo conceptos básicos como “grande y pequeño”, “corto y largo”, “abierto y cerrado”… En cambio, en el colegio no contestaba ni reflejaba que supiera nada de esto. Por eso fue que tuvieron que hacerle adaptación curricular, porque aunque nosotros y su terapeuta les dijimos que ella si que diferenciaba los conceptos, nos dijeron que hasta que no los demostrara en la escuela no podían seguir avanzando.

“Y allí estábamos… Segundo curso de infantil y estancados con conceptos que ya manejaba desde la guardería!!”

Su terapeuta y nosotros nos dimos cuenta de que Olivia, que no tiene un pelo de tonta, sabía que si hacía como la que no sabía nada, le simplificaban aun más el trabajo. Ella se estaba acomodando a la vida fácil, al trabajo sencillo y a dormirse su siesta a media mañana después de tener un berrinche con su profesora de apoyo para no hacer la tarea que le ponían.

La desesperación nuestra era enorme. Yo sabía que Olivia iba a ir de mal en peor porque sus conductas negativas en el aula ya estaban muy afianzadas. Ni su tutora, ni su P.T. Ni sus compañeros eran capaces de sacarla de este camino que había tomado.

Entonces nos hablaron en el colegio de la posibilidad de que Olivia contara con el apoyo de un asistente en el aula (sombra) y nos pusimos en contacto con la Fundación APA Andalucía.

Olivia empezó el segundo trimestre acompañada de una asistente en el aula. Los cambios fueron inmediatos y tanto su tutora y su PT como nosotros estuvimos de acuerdo en seguida en que el tener asistente había marcado un antes y un después en el desarrollo y actitud de Olivia en el colegio.

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Mejoras personales:

– Olivia ha conseguido comunicarse mucho mejor con su entorno en el aula. Se relaciona mejor con sus compañeros y con sus profesores
– Ha ganado en autonomía y habilidades básicas. Antes había que acompañarla para hacer cualquier cosa cuando estaba en el colegio y al final de curso ya era autónoma en todo al igual que en casa.
– Se siente más segura de si misma y más capaz y eso repercute absolutamente en todo. Ha ganado en autoestima y ahora es feliz en el colegio.
– Se despierta por la mañana con ganas de ir al colegio y entra por la puerta sin oponer resistencia. Antes se despertaba sin ganas y todos los días se resistía a pasar la puerta del colegio.
– Cuenta en casa lo que ha hecho en el colegio (con palabras sueltas y frases cortas). Antes no contaba absolutamente nada.

Mejoras en cuanto a los objetivos del curso:

– En lenguaje sobre todo ha avanzado muchísimo. Ha empezado a hacer frases de forma espontánea ya que su asistente ha trabajado en coordinación con nosotros en casa el refuerzo con gestos. Al final del curso ya no era necesario apoyar con gestos para lograr hacer frases.
– Reconoce las vocales en mayúscula y minúscula y hemos empezado a trabajar sílabas.
– Conoce las formas geométricas, los colores, los números del uno al cinco, sabe contar hasta el diez…
– Ha mejorado mucho en atención y eso también lo hemos notado en casa. Ahora sigue con mucha más atención cuando se le cuenta un cuento o se le pone una película.

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Hay quien piensa que este tipo de apoyos no es bueno aplicarlos a los niños con síndrome de Down y que hay que esperar a que el impulso de ellos sean los estímulos naturales del aula, sus compañeros y sus profesores. Yo en cambio pienso que no se puede generalizar. Cada niño es un mundo y lo que funciona con uno, no tiene ni que parecerse a lo que es efectivo para otros. Además, no todos los estímulos naturales son positivos. Hay profesores que conectan a la perfección con nuestros niños y otros no lo consiguen, y no todos los compañeros de escuela tienen por qué ser buenos estímulos, de hecho los hay que, por desgracia, son todo lo contrario.

Para nosotros ha sido maravilloso el haber contado con la ayuda de la Fundación APA Andalucía y de la asistente que ha trabajado cada día con ella durante su jornada escolar. El curso que viene ya tiene programado el continuar con un asistente desde el primer día del curso y poco a poco esperamos poder ir reduciendo las horas en las que esté acompañada de esta figura, para hacerla cada vez más autónoma.

El balance de estos dos últimos trimestres no puede ser más positivo. Olivia ahora se comunica, interactúa, comprende, tiene confianza en sus aptitudes, tiene actitud positiva frente al colegio y ha mejorado en sus calificaciones desde que está acompañada por su asistente.

Ahora miro hacia atrás y me acuerdo de lo frustrante que llegó a ser el ver a mi niña como una completa desconocida en el aula… La peor parte, estoy segura de que se la llevó ella porque algo debió de asustarla mucho para que modificara su conducta hasta ese extremo. Yo no puedo imaginar a mi hija sin reír, sin hablar y sin ganas de jugar ni trabajar, y esa era la Olivia que aparecía tras la puerta del colegio.

Es importante celebrar los retos superados por cada uno de nuestros hijos: Subiendo peldaños hacia nuevos objetivos.

El viernes pasado fue un gran día para nuestra familia y para Olivia, ¡por fin consiguió subir la escalera ella solita alternando los pies!

“No puedo evitar sentirme mal cuando pienso que no recuerdo cuándo ni cómo consiguieron hacerlo sus hermanos, en realidad también fue un momento increíble en su desarrollo y pasó desapercibido como tantos otros”…

Cuando tienes un hijo que precisa apoyos especiales es cuando te das cuenta de que no prestamos la debida atención a los pasos que dan nuestros hijos neurotípicos en su camino a la madurez. De verdad que llevo todo el fin de semana intentando recordar cuando lo consiguieron ellos y me es totalmente imposible. Sólo recuerdo sus primeros pasos, sus primeras palabras, cuando dejaron el pañal, cuando empezaron a leer… Grandes pasos sin lugar a dudas, pero no logro recordar los pequeños grandes pasos que dieron para conseguir la escalada de uno a otro. Esto me entristece muchísimo porque nunca lo recordaré, son recuerdos perdidos para siempre.

Sin embargo, me alegra saber que recordaré siempre cada pequeño pasito que ha ido dando Olivia y cada pasito que darán sus hermanos a partir de la llegada de ella a nuestra familia. Desde entonces, presto mucha más atención a todos los logros de mis otros dos hijos y los celebro con igual alegría que hago con los de Olivia.

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“Cada dibujo nuevo de Roque es el más bonito del mundo, cada intento por hacer algo nuevo por su parte, y ahí está mamá, animando como si fuera una animadora en un partido de la NBA!”

Los demás padres me miran y se que están pensando que estoy medio loca por dar tanta importancia a algo tan simple como que Roque suba solo a un columpio o que haga un barquito hecho con palos para que navegue por la fuente de los jardines. Pero yo se que es necesario para él el sentirse tan importante como su hermana, y a su hermana la animamos por todo!! Y lo más importante, él es tan especial para mi como ella y debo hacerle saber que lo es.

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Esperanza ya es más mayor, tiene ya 13 años. Ella se enfrenta a nuevos retos muy complicados también y estoy alerta siempre para que sepa que estoy a su lado para lo que necesite. Ella es la que me abre camino a lo que vendrá con sus hermanos y es complicado tanto para ella como para mi. Es una gran aliada en la educación de los pequeños porque es mi primer ensayo de cada reto. Por ahora vamos acertando, espero no defraudarla. Ella siempre será mi niña mayor, y aunque ya está más alta que yo y me de cien mil vueltas en algunas cosas, sigue siendo pequeña y hay que ayudarla, motivarla, hacerla sentir importante y apoyarla en todo lo que se proponga.

En cuanto al nuevo logro de Olivia, estoy muy feliz!

Consiguió al fin subir la escalinata del cole sola y alternando los pies. A principio de curso, allá por Septiembre, se negaba a subirla y había que cargarla en brazos. Poco a poco fui consiguiendo que los subiera de mi mano sin alternar pies Poco después empezó a alternarlos agarrándose a mi mano y a la barandilla, y ahora lo hace sólo agarrándose a la barandilla o apoyándose con una mano en la pared.

Los demás padres y madres del colegio han sido testigos de que no ha sido un camino fácil en absoluto. Muchas mañanas me ha costado berrinches, llantos y pataletas el conseguir que subiera las escaleras porque quería ir en brazos de mamá. Cada mañana hemos festejado Roque y yo con ella que las subiera aunque tardásemos una eternidad en hacerlo y hemos chocado las manos y gritado “¡¡campeona!!”.

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Olivia me ha enseñado que nunca hay que tomar el camino fácil. Con total seguridad que para mi habría sido mucho más cómodo el cargarla en brazos cada vez que ella oponía resistencia a subir las escaleras, pero estoy igual de segura de que hoy no me sentiría tan contenta ni tan orgullosa de haber dado otro importante paso en el desarrollo de mi hija.

Nunca tiréis la toalla, no toméis el atajo, porque ese atajo es engañoso y os hará llegar más tarde.

Es muy importante conseguir dar los pasos en firme y lo antes posible (sin presiones, eso sí, sin prisa pero sin pausa) porque así podremos avanzar al siguiente reto. En el caso de Olivia, el siguiente reto será subir alternando los pies sin apoyo, guardando el equilibrio. Lo pienso y lo veo muy complicado, pero… ¡¡A por ello!!

Protocolo Anti-rabietas: Ayúdale a entender que hay otra forma de conseguir lo que quiere.

Posiblemente, uno de los momentos más difíciles de gestionar y solucionar es aquel en el que nuestros pequeños se dan cuenta de que a base de rabietas consiguen lo que quieren. Para mi está siendo realmente agotadora esta etapa del desarrollo de Olivia y espero de verdad que quede poco ya para superarla.

La rabieta no aparece de la noche a la mañana aunque a nosotros nos lo pueda parecer. Nuestros hijos van aprendiendo poco a poco que pueden conseguir lo que quieren si aplican la insistencia y la resistencia.

Al final, un día nos encontramos que por alguna cosa que no pueden conseguir, llevan al límite su comportamiento convirtiéndose en pequeños tiranos.

Esta conducta de rabietas es muy importante erradicarla lo antes posible ya que afecta muy negativamente a sus relaciones con el entorno, además de ser una pesadilla para los padres y para ellos mismos. Lo ideal sería darse cuenta del problema antes de llegar al límite del comportamiento, pero si llegamos a este límite no debemos preocuparnos, sólo hay que seguir una serie de instrucciones muy sencillas para terminar con esta conducta.

Cada niño es un mundo y necesitará más o menos tiempo en corregir su actitud. Yo tengo tres hijos y cada uno ha reaccionado de forma diferente en este sentido. Esperanza sólo tuvo un par de rabietas y cuando notó que no se la escuchaba, se olvidó del tema. Roque, sin embargo, tuvo sus momentos durante algo más de tiempo, pero en seguida cambió de estrategia para conseguir lo que quería. Ahora es un experto en la seducción y todo lo consigue enamorando al personal. Sabe utilizar mejor que nadie en la casa los “te quiero”, “cariño”, “preciosa”…

Con Olivia estamos teniendo más problemas… Ella tiene mucho temperamento y genio y nos está costando bastante corregir este comportamiento. Todos los días en alguna ocasión hay que llevar a cabo el “protocolo anti-rabieta”.

Cada niño como os digo es un mundo y yo siempre digo que no hay una forma universal para aplicar con ellos en cualquier etapa de su desarrollo. Esto es una realidad excepto cuando se trata de corregir la conducta de las rabietas. Para la rabieta lo único que funciona es el ignorar totalmente este comportamiento. A continuación os cuento lo que es para mi la clave del éxito, el protocolo anti-rabieta.

Protocolo Anti-Rabieta:

Gestion de rabietas

• No intentes calmarle ni te pongas nervioso. Haz como si no estuviera a tu lado y continúa con lo que estuvieras haciendo o inventa algo que hacer mientras se calma.

• No le prestes ninguna atención ya que esto sólo empeorará su comportamiento. Es muy importante que ni le mires ni le hables hasta que no se calme.

• Si su comportamiento es tan ruidoso que te molesta a ti o quien esté cerca, llévalo aparte y explícale con mucha calma y sólo una vez que volverá contigo cuando se calme. Si estás en casa, lo llevas a otra habitación. Si por el contrario estás en la calle, busca una solución que no ponga en peligro su integridad y si esto no es posible, ármate de paciencia y aguanta hasta que se le pase.

• Las rabietas pueden durar bastante. Debes tener paciencia para aguantar sin perder la calma ni dar tu brazo a torcer. Ten en cuenta que si te rindes antes de que se calme, la próxima vez aguantará más tiempo o subirá aún más el volumen para que te rindas.

• A veces parece que realmente se hacen daño golpeándose o lloran de forma que parece que sufren muchísimo. Estos comportamientos extremos hay que consultarlos con un especialista, pero en la mayoría de los casos se deben a que son muy buenos actores y saben como nadie que ellos son nuestra mayor debilidad y haríamos lo que fuese para que no sufran.

• Cada vez que tengas la tentación de rendirte , ten presente que tu hijo te necesita para superar esta conducta tan dañina para él y para todos los que le rodean.

• Cuando la rabieta termine no le reprendas por su comportamiento ni le premies por haber cambiado de actitud, actúa como si nada hubiera pasado. El niño no debe percibir que fue molesto ni que lo hace bien cuando se porta mal y luego deja de hacerlo. Su rabieta no merece atención alguna ni comentario recordatorio de la conducta. La clave es actuar como si nadie lo hubiera notado.

También es muy importante tener en cuenta lo siguiente para que esta estrategia funcione:

No deben tener aliados: Es muy importante que todos los miembros de la familia sepan como actuar cuando nuestro pequeño empiece a mostrar su frustración y enfado a través de la rabieta. Todos debemos ser una piña para que ellos comprendan que no encuentran el apoyo de nadie. Es muy difícil mirar hacia otro lado cuando parece que sufren tanto, sería mucho más fácil darles lo que quieren y evitarles el sufrimiento a ellos y a los demás, que tenemos que aguantar sus gritos y llantos. El problema es que si nos ponemos de su lado ese comportamiento no sólo no mejorará, sino que irá a peor.

Darles la razón es injusto: En mi caso, la mayoría de las rabietas son causadas porque uno de los hermanos mayores tienen algo que se le antoja tener a Olivia. Ella tiene que entender que en ese momento lo tienen sus hermanos y que si lo quiere, debe esperar a que lo suelten o debe pedirlo de forma educada y razonable y aceptar un no por respuesta. Sin embargo, ella grita y llora si no lo consigue. Si yo, por no escucharla, obligara a sus hermanos a darle lo que quiere, no sería justa con ellos. Estaría perjudicando a mis otros hijos por tal de no tener problemas con Olivia!

No deben importarnos los juicios de los demás: A veces Olivia monta en cólera en plena calle o se sienta en el suelo o se acuesta en cualquier espacio público como respuesta a un “no puedes ahora”. Cuando ocurre esto, seguimos hacia adelante unos pasos y la dejamos atrás sin perderla de vista pero de forma discreta (sin que ella se de cuenta de que la miramos y prestamos atención). En unos tres o cuatro eternos minutos ella se levanta y vuelve hacia nosotros como si nada. Pues bien, siempre pasa alguien que nos mira con cara de asombro por dejar a la “pobre, pequeña e indefensa” Olivia en el suelo. Tened en cuenta que esas personas no tienen ni idea de lo complicado que es convivir con las rabietas, si lo supieran seguro que actuarían de igual manera que lo hacemos nosotros. A mi me han llegado a decir “pobrecilla, si ella no entiende…” ¿Que no entiende?, yo te la prestaba una tarde para que vieras lo que sabe Olivia!!

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