Lágrimas sí, Pero de Felicidad y Orgullo Hacia Nuestros Maravillosos Hijos.

En la mayoría de los casos que conozco, cuando se conoció la noticia del diagnóstico de sus hijos, los padres pasaron por un proceso de aceptación que en muchos casos fue doloroso y lento de superar.

“Nunca he juzgado a ninguna familia por haber derramado lágrimas al conocer la condición de su nuevo hijo, siempre he sabido que el tiempo les daría motivos para evolucionar en su interior y les haría abrir los ojos llenos de lágrimas de emoción hacia sus preciosos y valiosos hijos no esperados”.

Nuestro caso fue diferente. La única lágrima que derramé por la llegada de Olivia a nuestras vidas fue mucho antes de conocerla, justo en el momento en el que vi el positivo en el test de embarazo.

Para mi no fue una noticia fácil de encajar el quedarme embarazada de nuevo mientras todavía amamantaba a mi bebé de casi diez meses. Tras ver el positivo sentí un sudor frío recorrer mi cuerpo, se me nubló la vista y casi me caigo… Tuve que apoyar la espalda en la pared para recuperar el equilibrio. En ese momento se me escapó una lágrima, una y no más. Enseguida vino a mi memoria la emoción y alegría con las que recibí la noticia de mis embarazos anteriores, este nuevo hijo no iba a ser menos querido ni deseado aun no siendo esperado. Me sequé mi única lágrima y disfruté de esta tercera experiencia de maternidad como si fuera la primera.

El embarazo de Olivia no fue fácil, yo todavía no estaba recuperada al cien por cien de mi embarazo anterior que había acabado en cesárea y me había dejado agotada. A las pocas semanas me hicieron el screening y supimos que había un riesgo muy alto de que nuestra pequeña naciera con síndrome de Down.

Quizá quien no conozca de primera persona a nadie con síndrome de Down piense que estábamos locos, pero la verdad es que nunca fue un impedimento para nosotros el diagnóstico para disfrutar del embarazo.

Fueron cinco meses de visitas al ginecólogo, ecografías de alta resolución, medicina fetal…

“Os aseguro que el diagnóstico de síndrome de Down nunca me preocupó aunque presentí desde el primer momento que se confirmaría al nacer Olivia”.

Cuando nació Olivia lloré como una Magdalena, lloré de inmensa alegría por conocerla al fin. Pocos días después, su padre y yo sufrimos muchísimo porque enfermó y casi nos tenemos que despedir de ella. Gracias a Dios, al final todo se solucionó y nos pudimos llevar a nuestra maravillosa hija a casa con sus hermanos.

Desde ese momento hemos llorado en innumerables ocasiones, pero siempre de alegría y porque nos hace inmensamente felices cuando nos demuestra a todos que nada es imposible si se trabaja en el camino de la perseverancia, la alegría y el amor.

No sabría deciros cuantas veces he llorado de alegría por los logros conseguidos por Olivia, quizá cientos… La última vez fue hace un par de semanas cuando empezó a bailar en el salón de casa al ritmo de una música preciosa. Es increíble el ritmo que tiene y su facilidad para expresarse a través del baile. Decididamente, lo que más le gusta en el mundo es cantar y bailar!

cada logro es una fiesta

Es normal recibir la noticia del diagnóstico de nuestro hijo y derrumbarse. Es innegable que todos nos hacemos ideas preconcebidas acerca de nuestro futuro bebé y nunca lo imaginamos con alguna discapacidad. Nuestro hijo soñado y deseado parece desaparecer detrás de un diagnóstico que nos hace pensar en un futuro incierto para él y nuestra familia, pero el tiempo difumina todos nuestros posibles prejuicios y nos muestra que nunca podríamos haber imaginado un hijo más perfecto para nosotros ni un hermano mejor para nuestros hijos.

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“Es entonces cuando nuestras lágrimas dejan de quemar, recibimos las lágrimas como si se tratara de una lluvia sanadora que apaga el incendio que había en nuestro interior. Ahora celebro cada lágrima que se me escapa, no las escondo, son como medallas conseguidas tras ganar una carrera de fondo”.

Espero seguir siendo la madre llorona que soy hoy, espero llorar cada vez más y seguir viendo como Olivia y sus hermanos crecen y consiguen todo lo que se proponen.

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