¿Es mi hija más especial que tu hijo?

Esa es una pregunta que para mi tiene una respuesta muy sencilla y rotunda: NO

Quizá por tener dos hijos más y que estos sean neurotípicos, nunca he entendido cuando alguien se empeña en otorgarle a mi hija ese adjetivo. No creáis que me lo tomo a mal, se que cuando alguien dice “estos niños son especiales” lo hace dándole a este adjetivo unas connotaciones muy positivas.

No niego que cuando buscas en el diccionario la definición de la palabra “especial” te encuentras con que es un término que realmente se puede aplicar sin más problemas a una persona con síndrome de Down.

“Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, especial es lo que es  singular o particular, que se diferencia de lo común o general”.

Pero igualmente conozco a muchas personas que se podrían definir con el mismo adjetivo, como por ejemplo los hermanos de Olivia, mis otros hijos, y ellos no tienen síndrome de Down.

Mi otra hija, Esperanza por ejemplo, es una niña muy especial también. Se sale de lo común por muchas razones: es muy sensible, dulce, tiene una musicalidad increíble, nunca le ha gustado lo que a las niñas de su edad les fascina y sin embargo disfruta escuchando a Metallica, Foo Fighters, Marilyn Manson o tocando su guitarra eléctrica. Pero curiosamente cuando alguien me habla de ella me dice que es alta, linda, dulce, inteligente, cariñosa, madura… Rara vez me dicen que es una niña especial.

“Y digo yo… ¿Quién no es especial en algo?, ¿Acaso no crees tú que tus hijos son especiales? ¿Y por qué es Olivia más especial que sus hermanos para algunas personas?”

Si os fijáis bien, hay una clara diferencia. Cuando me dicen que Esperanza o Roque son niños especiales lo hacen de forma singular: “Esperanza es especial”, “Roque es un niño especial”. Sin embargo cuando hablan de Olivia, lo hacen generalizando a todo un colectivo: “Estos niños son especiales”

La razón está en la discriminación positiva, en la manía de esta sociedad de etiquetar todo para tenerlo bien ordenado. Esta discriminación positiva es también dañina para las personas con síndrome de Down y no permite que se vea la singularidad de cada uno de los individuos que tienen este síndrome.

Rotundamente SI, mi hija es especial. Mi hija es especial para mi, igual que para ti son especiales tus hijos, igual que para mí son especiales sus hermanos. Es especial por ser quien es, es especial porque es singular y maravillosa, no es especial por tener síndrome de Down.

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