Comentarios que duelen sobre el síndrome de Down, ¿Cual es la mejor forma de responder ante ellos?

¿Qué podemos hacer cuando alguien, a veces alguien muy cercano, nos daña con sus comentarios acerca de la discapacidad sin pretender hacerlo?

La respuesta a esta pregunta es difícil. Mi respuesta ha ido cambiando a lo largo de estos últimos cuatro años y medio. Yo siempre he sido muy respetuosa con este tema ya que desde niña tuve la gran suerte de conocer familias con hijos con síndrome de Down y con otros tipos de necesidades especiales, aunque yo vivía ajena al desafío que supongo que fue para esas familias integrar a sus hijos en la sociedad de las décadas de los 70 y los 80.

“Quizá mis padres hicieron en este sentido un gran trabajo inculcándome la normalidad en la diversidad. Espero estar a la altura y transmitir esta misma educación a mis tres hijos.”

Por eso, cuando alguien hace un comentario negativo, dañino o fuera de lugar acerca de la discapacidad no puedo morderme la lengua, lo siento… Se que hay mucho desconocimiento y que estos comentarios surgen por esta causa, pero creo firmemente que es mi obligación como madre de una hija con síndrome de Down, corregir en lo posible y de forma educada a quien utiliza palabras equivocadas y  en muchas ocasiones dolorosas , aunque esta persona no lo haga de mala fe.

Pienso que es deber de todos los que tenemos conocimiento de lo que es la discapacidad, en cada una de sus posibles representaciones, el corregir a quien, desde el desconocimiento, hace comentarios que son negativos, despectivos o dañinos. Es nuestra obligación el educar a esta sociedad y hacerla cada vez más abierta y amable para nuestros hijos e hijas. De hecho, no debemos esperar que nadie lo haga por nosotros.

“No hay nadie en este mundo que tenga más interés que yo, ni ponga más empeño en conseguir que mi hija se integre en esta sociedad y consiga un futuro en total igualdad de condiciones que los demás.”

A veces, tristemente estos comentarios nos llegan de boca de personas muy queridas que creen que están ayudándonos en nuestro camino a la aceptación de nuestros hijos. En este caso os diré que siempre es preferible una pequeña aclaración sin más discusiones que estar toda una vida escuchando comentarios dolorosos que nos llegan desde alguien a quien se aprecia de veras.

Ojalá pudiéramos coger una varita mágica y darle unos toques mágicos a algunas cabezas equivocadas para borrar de ellas palabras que todos sabemos que hacen daño a los oídos y al corazón, pero eso lamentablemente no se puede hacer.

“La solución está en que hagamos magia con nuestras respuestas, demos esos toques mágicos con nuestras palabras para cambiar la percepción y en algunos casos, hasta la educación de estas personas.”

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